El aloe vera es un potente regenerador celular, la ciencia lo confirma

El aloe vera es un potente regenerador celular, la ciencia lo confirma

El aloe vera ha sido usado desde hace siglos en cosmética, higiene y para tratar y cuidar problemas en la piel y en el organismo por su gran eficacia como remedio natural. Esta planta milenaria ha sido un recurso milagroso para la salud en la cultura popular, pero también la ciencia confirma sus propiedades.

Una tesis doctoral del Departamento de Biomedicina y Biotecnología de la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, ha probado que el aloe vera es un potente regenerador celular, con beneficios reguladores y para el fortalecimiento del sistema inmune. Así lo ha estudiado y asegurado la universidad y la tesis de la doctora Tatiana Yebra: “Evaluación de la funcionalidad del aloe vera en cultivos celulares in vitro”.

Este estudio demuestra de forma científica que los usos y propiedades conocidos desde la antigüedad son ciertos. Entre los beneficios que confirma esta tesis es su eficacia para ayudar a patologías de tipo inmunológico, ya que el uso de aloe vera aplicado en células de la piel y en la sangre humana ha dado buenos resultados en el trabajo de la doctora Tatiana Yebra.

Las investigaciones llevadas a cabo por la doctora Yebra y su equipo se han desarrollado a lo largo de los últimos 7 años, con aloe vera de la variedad Aloe Barbadensis Miller y con el contenido puro del interior de las hojas de la planta, sin alteraciones de ningún tipo ni procesamiento previo. En esta tesis, que obtuvo la máxima calificación, se ha corroborado la eficacia del aloe vera a nivel dermatológico y a nivel del sistema inmune.

Su tesis ha afirmado que el aloe vera es antioxidante, protector, reparador, rejuvenecedor, anti-envejecimiento y regenerador de células dañadas de la piel y ha puesto en valor los efectos reguladores directos sobre el sistema inmune, con poder para tratar y prevenir las inflamaciones y corregir desequilibrios. Del mismo modo, es eficaz para tratar patologías intestinales inflamatorias, cirrosis hepática e incrementa la capacidad de respuesta frente a patógenos, aumentando la fagocitosis bacteriana.



Del mismo modo, el estudio de la Universidad de Alcalá de Henares ha demostrado que aumenta la resistencia frente a los efectos de muerte celular, aumentando la supervivencia de linfocitos antitumorales en quimioterapia y ayudando, por tanto, a pacientes en tratamientos de cáncer.

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